sábado, 12 de septiembre de 2026

The Sound of London

 

                   The Sound of London


When the silence is broken, a rhythmic sound fills the air. It’s one, two, three… an uncountable number of trains running along railways that cross and pass through the streets, above and below, just like the arrows going through the body of Saint Sebastian.

On the other hand, a lighter, more melodious sound fills the air across the plazas, squares, and streets. There are more musicians playing instruments and people singing.

There are other sounds, which are the heartbeat of hearts, but those sounds are inside each person's life.


 
There are other sounds, which are the heartbeat of hearts, but those sounds are inside each person's life. 



domingo, 25 de enero de 2026

ADIOS BOLIGRAFO

 Adiós, bolígrafo.

Te agradezco mucho tu suave comportamiento con mi mano, que ha permitido expresar de forma gráfica mis ideas, mis intenciones, proyectos, dudas y decisiones.


Te agradezco tu bondad, el haber consumido tu tinta sin pedir nada a cambio.

 Gracias, bolígrafo, has sido útil en mi vida.

domingo, 27 de julio de 2025

 

Crema verde del paraiso


Tumbado boca arriba, flotando, ingravido, en el agua cálida y cristalina de una tranquila piscina con forma albeolada. Bajo los fuertes rayos del sol en el levante almeriense. A una hora indeterminada..., pero antes de comer. El tiempo ha perdido su cualidad de transcurso, no transcurre, estamos en el agua y ya està. Observo, tumbado boca arriba en la superficie del agua, en la copa de un arbol.. como una estrella de David, una estrella que corona la copa de un pino. Bueno... una araucaria excelsa.

Hay varias araucarias en el verde jardin que contornea la piscina. Varias, pero solo una, esta que observo, parece tener una estrella en su copa.

Así estaba cuando me viene a la mente un delicioso y refrescante plato que tenemos praparado para comer... según Chat GPT debe llamarse CREMA VERDE DEL PARAISO. Y asi lo hemos nombrado.

De textura suave con encuentros crujientes y delicioso aroma . La crema de color verde se presenta en el plato con crujientes pistachos tostados y pipas de calabaza, adicionalmente se le puede añadir olivas negras.

Solo he de  nombrar los componentes, pero no os voy a contar las cantidades porque admite muchas variaciones. Tenemos que poner brotes de espinacas, pepinos, aguacates, manzanas verdes, zumo de limon, sal ,pimienta y aceite de oliva virgen extra. Todo ello bien triturado se le añade un poco de agua hasta conseguir la densidad deseada.

Se pressenta en los platos con unos pistachos, pipas de calabaza, aceitunas negras  y aceite de oliva.



miércoles, 23 de octubre de 2024

La magia del ÑUC EN EL MOCAOR

Me gustaría poder transmitir la magia que he sentido con este fenómeno difícil de explicar o comprender racionalmente. Por eso lo llamo magia, en otro contexto podría llamarlo milagro, o simplemente casualidades. Pero alguien dijo alguna vez que las casualidades no existen...Se trata , en este caso, del poder atribuido al Ñuc en el mocaor.



El poder del Ñuc en el mocaor es real y yo ya lo he comprobado en varias ocasiones. Este poder consiste en hacer que aparezca la cosa que ha desparecido o que no encontramos. Se trata de un método utilizado para encontrar cosas que “se pierden” o que desaparecen de nuestro entorno.

Para ello cogemos un pañuelo, un foulard o una tela cualquiera y hacemos un nudo. Lo dejamos anudado y dejamos que haga efecto. Por supuesto seguimos buscando... el nudo por si solo hace efecto; pero mejor ayudarlo, o al menos abrir bien los ojos. 




1.- En una ocasión tenía que acudir a una cita médica que había sido fijada con antelación de varios meses. La cita estaba anotada en la agenda y el día de la cita estaba atento al lugar y la hora donde tenía que acudir. Esa mañana al levantarme lo primero que hago es buscar los papeles con los que tenía que acudir al médico . Papeles que eran necesarios para poder recibir la atención médica. Busco donde habitualmente suelo guardar esas cosas, también donde no suelo... miro por todas partes y no encuentro los papeles... Llegado el momento me tengo que ir a trabajar, pero antes de salir de casa hago un nudo en un pañuelo y me marcho. Llegada la hora de la cita, vuelvo a pasar por mi casa a buscar los papeles y voy directamente a una carpeta donde los tenia guardados. Los encuentro. El Ñuc en el mocaor, había tardado unas tres horas en hacer efecto. 

2.-En otra ocasión un compañero de trabajo está realizando visitas de inspección con el coche. Hace pequeñas paradas, baja mira lo que tiene que ver y vuelve a coger el coche y continúa haciendo su trabajo. Así, en una ocasión se detiene y hace una pequeña parada , deja el vehículo abierto con su bolso sobre el asiento del acompañante delantero. Cuando, tras un brevísimo instante regresa, se encuentra con que le han robado el bolso. Ha desaparecido con todo lo que contenía: documentación, llaves, etc. Regresa a la oficina y nos cuenta lo sucedido y mientras se marcha a hacer la denuncia a la policía, yo cojo un paño de cocina que teníamos donde está la cafetera y hago un nudo. Al cabo de un par de horas nos dice que le ha llamado la policía y que han encontrado el bolso con todo su contenido. Sorprendentemente, yo lo atribuyo al Ñuc en el mocaor. 


3.-Más recientemente, ayer, yo no encontraba la llave de mi coche por ningún lado. Busco donde suelo guardarlas, en mi bolso, lo vacío y miro por su interior, también lo busco en los bolsillos de algunos pantalones, chaquetas, en la mesa donde suelo trabajar, en toda la casa y nada. No hay Manera... Incluso busco la llave de repuesto y bajo al coche a ver si estaba dentro... Se me ocurre hacer un nudo en un foulard y lo dejo anudado sobre la mesa en casa. No sabía que podía haber pasado con la llave, pero como necesitaba conducir, cojo la llave de repuesto, la bolsa de deporte y mi bolso donde suelo llevar las llaves de casa, la cartera y alguna cosa más. Y me marcho al Gym. Por comodidad y seguridad meto en el maletero la bolsa de deporte y mi bolso. Cuando llego al gimnasio cojo la bolsa de deporte del maletero y queda ahí mi bolso. Cuando termino de hacer mis ejercicios salgo del gym, voy al coche, abro el maletero para dejar la bolsa de deporte, y me encuentro que de mi bolso que se había quedado en el maletero asoma de un bolsillo lateral, que nunca utilizo, la llave del coche que había estado buscando por todos lados. No podía creerlo. Sentí una extraña sensación y satisfacción que atribuyo a algo mágico. El ñuc en el mocaor funciona. Hace efecto. Yo le llamo magia...

domingo, 11 de febrero de 2024

 

That's all


Entre el atardecer y el amanecer.

De cualquier noche.

Escuchando los latidos de tu corazón.

Abrazados y en silencio,

sin motivo ni razón



Esto es todo

Between sunrise and sunset,

of any night,

listening to the beats of your heart,

embraced and in silence,

without motive or reason

lunes, 4 de septiembre de 2023

ENCUENTRO EN EL CIELO


Como siempre, el stress propio de cualquier viaje me tenía un poco preocupado. Ese día del mes de julio ya hacía bastante calor y eso añadía más presión a la tensión propia de cualquier viaje. Iba solo hasta Madrid y allí me reuniría con un amigo que iba a ser mi compañero de viaje por unos días. En Alicante había cogido un tren de alta velocidad con salida a una hora muy temprana con dirección a Madrid. La idea era de llegar pronto. Es decir: con tiempo suficiente a la estación de Atocha y poder ir al aeropuerto de Barajas con otro tren de cercanías. Un tren de cercanías cuya frecuencia y duración del trayecto desconocía a pesar de haber estado mucho rato buscando información en internet. Al llegar a la estación de Atocha tengo que preguntar dónde y cómo se toma el tren de cercanías para el aeropuerto. Como suele suceder, nada más llegar al andén, que me habían indicado, descubro que acaba de pasar mi tren y me toca esperar una media hora más para coger el siguiente. La espera se hace larga y pesada. Son muchos los trenes de cercanías que pasan por ese andén delante de mí y que no van al aeropuerto. Observo que no soy el único que está esperando un tren para el aeropuerto. Cada vez hay más gente con abultados equipajes que van llenado el andén. El tren me ha dejado en la terminal T4 de Barajas y yo tengo que ir a la T2. Miro mi reloj y me doy cuenta que tan solo me quedan 20 minutos para llegar a la puerta de embarque y todavía no he cogió el autobús que me va a llevar a esa terminal. Mi amigo me llama por teléfono preguntado donde estoy porque él ya está esperando en la puerta de embarque. Le cuento que voy en camino... Había quedado con mi amigo para coger un vuelo de Ryanair que nos llevaría a Las Palmas. A pesar de que habíamos comprado los pasajes a la vez, a la hora de hacer la tarjeta de embarque Ryanair nos cobraba un complemento por elegir los asientos. Como no estábamos dispuestos a pagar más... En la tarjeta de embarque nos asignan asientos separados. Me asignaron un asiento en el pasillo. En mi fila de tres asientos, un joven se sentó a mi lado derecho, mientras que otro joven dormitaba en el asiento contiguo apalancando su cabeza sobre la ventanilla. Estábamos en el verano del año 2022 y en el avión, todavía era obligatorio llevar las mascarillas que cubren nariz y boca, puestas debido al COVID. Una vez que la tensión del despegue, con el intenso ruido de los motores, la posición inclinada de ascenso y las vibraciones de la rodadura sobre la pista ha cesado, el avión recobra la posición horizontal y nos relajamos. Abato la bandejita del asiento y apoyo mi libro electrónico sobre ella mientras mi cabeza se relaja sobre la parte alta de mi asiento, trato de estirar mis piernas en reducido espacio de que dispongo y abro mi libro electrónico mientras elijo uno de tantos libros que tengo a medio leer. Es el momento de relajarse, y entretenerse como se pueda puesto que tenemos por delante más de dos horas de vuelo sentados en un reducido asiento y muy poco espacio para las piernas. Comienzo la lectura y apoyo mis brazos sobre los reposabrazos, me pongo cómodo. En ese momento, mi compañero de asiento de la derecha intenta lo mismo y noto su codo tratando de acomodarse, ante lo cual, muevo un poco mi brazo para dejarle sitio en el mismo. Hemos comenzado a leer, yo mi eBook, mi vecino de asiento un grueso libro que también apoya sobre la bandeja del asiento delantero que había desplegado. Durante el vuelo, nuestros brazos apoyados en el mismo reposabrazos se mueven y acomodan con los baches, rozándonos sin querer de vez en cuando. Sin embargo, lejos de separarnos, con cada bache que pasaba, el contacto entre nuestros brazos se hace más completo y se vuelve más intenso y prolongado. Empiezo a notar cierta sensación difícil de explicar, me recorre un hormigueo por todo el cuerpo y mi respiración se hace notar como en un estado de excitación y nerviosismo. Miro a mi alrededor..., a mi izquierda, al otro lado del pasillo, una señora de edad madura mira para todas partes como queriendo ver todo lo que sucede a su alrededor. A mi derecha mi compañero de asiento que cada vez amplia la intensidad del contacto sin retirarse ni un ápice de mi brazo... más allá el otro pasajero, un chico joven que duerme, o se hace el dormido, apoyando su cabeza sobre el hueco de la ventanilla. Llevamos un buen rato volando, ya sobre el mar... el paisaje es aburrido. Trato de estirar un poco las piernas en el reducido espacio del que disponemos. Llevo pantalón corto y mi rodilla se ha rozado con la de mi compañero que también lleva pantalón corto. Vuelvo a notar una ligera corriente que me recorre de arriba a abajo. De nuevo, el contacto casual y accidental por los movimientos de avión, se hace permanente y aumenta de intensidad. Le miro de reojo sin girar la cabeza..., vuelvo a mirar a mí alrededor... a ver si alguien nos está observando. Tenemos las bandeja bajadas y los libros apoyados en ellas y nuestro regazo... creo que no se ve nada desde fuera... comienzo a bajar mi mano derecha sobre mi rodilla y a la vez rozo su pierna, la parte externa de su muslo... estoy muy tenso y nervioso.., he bajado mi pierna y la he hecho pasar bajo la suya. Mi rodilla está bajo su muslo... la tensión interna entre nosotros es de alta intensidad. Noto que algo entre mis piernas se está haciendo más grande por momentos... Vuelvo a mirar a mi izquierda, la señora del otro lado del pasillo parece que está mirando hacia nosotros muy atenta.... De pronto, una azafata, en voz alta, pregunta: ¿HAY ALGÚN MEDICO EN EL AVIÓN? Y mi compañero se levanta pidiéndome que le deje pasar... le pregunto: ¿eres Medico? Me dice que sí y se va hacia el lugar donde estaba la azafata. A la zona del principio del avión. Veo que además de la azafata ha acudido otro joven y observo que en algún momento mientras asistía a la azafata que se había indispuesto, el otro, le pasa el brazo sobre el hombro. Pasan unos minutos, y tras un rato atendiendo a la azafata, mi compañero regresa a su asiento. En ese momento le observo y veo que se trata de un chico joven de no más de 28 años, bien parecido. Toma asiento y nos volvemos a acomodar. Pero en esta ocasión directamente pone su pierna sobre mi rodilla y nuestras manos se bajan disimuladamente sobre ellas y empezamos a jugar con nuestros dedos. Me embarga un deseo irresistible de ir más allá... avanzar mi mano por su entrepierna. Lo hago. Mi mano recorre milímetro a milímetro su muslo. Estoy en el umbral de su paquete... miro otra vez a mi alrededor. La señora de mi izquierda estaba atenta a nuestros juegos... pero me da igual. Empiezo al acariciar suavemente sobre el pantalón cuando a través del altavoz de megafonía se escucha: SEÑORES PASAJEROS, VAMOS A INICIAR LA MANIOBRA DE DESCENSO, ABROCHENSE LOS CINTURONES Y PONGAN SUS ASIENTOS EN POSICIÓN VERTICAL. En ese momento, sentí que se acababa el mundo... le miré y le dije ¿me das tu número de teléfono? Me dijo que sí. Le deje mi móvil y el anotó su número en mi agenda Poco a poco, nuestras piernas empezaron a rozarse disimuladamente. Sentimos corrientes eléctricas emocionantes recorriendo nuestro interior. 

miércoles, 27 de abril de 2022

 

EL CAMINO Y CAMINAR


El 24 de julio del año 2021 llegabamos a Santiago de Compostela.

Cargados con nuestra mochila, muy cansados, pero satifechos.

La llegada a Santiago se consumaba con la entrada a la plaza del Obradoiro, al son de una gaita gallega que animaba al viandante que pasaba bajo el arco que da acceso desde la Rua da Acibecheria .


Habiamos andado cargados con nuestra mochila, durante seis días, de cuatro a seis horas diarias.

Comenzando a andar con la oscuridad de la noche y viendo como los campos se iban iluminando a medida que avanzaba el amanecer. A veces abrigados por la niebla, a veces bajo la lluvia .


Nada nos distraia de una unica ocupación ; andar, y seguir andando.

Andar y andar, sabiendo que, en el camino, un paso andado era un paso menos para llegar a nuestro destino.

En las cuestas arriba, me veia obligado a hacer detenciones momentaneas forzadas por la falta de aire en mis maltrechos pulmones. Detenciones que me obligaban a soltar lastre pidiendo a mis acompañantes que siguieran a su ritmo y que yo ya los veria más adelante.

Caminando con un ritmo forzado de respiración, inclinado el cuerpo hacia adelante para hacer fuerza con los brazos y los bastones, mientras caen las gotas de sudor por la frente.

A veces me sentía culpable por no ser capaz de llevar el ritmo de mi acompañante. Cierto que habia 31 años de diferencia, pero yo habia estado entrenando varias semana antes.

Lo cierto es que cuesta abajo con fuertes pendientes, con sol, con lluvia, con niebla. Nada nos iba a detener. Nada. Nada. Nada.


En ningun momento pasó por nuestra mente  pensar que no ibamos a conseguir llegar.

Teniamos la certeza como la muerte, que un dia llegará, que llegaríamos a Santiago y , ciertamente, llegamos.


Y sucedieron muchas cosas. Cosas que son dificiles de narrar. El caminar cambió algo en nuestras vidas.