Seis mil ochocientos dieciocho kilómetros
recorriendo calles de Alicante, carreteras , pistas de tierra, caminos rurales,
vías verdes. Subiendo y bajando montañas. Ya no recuerdo cuando me aficioné a
ella, seguramente la tome en serio hace tres años... Con la espalda mojada por
el sudor, la frente empapada y goteando sobre el cristal de la gafas... Se
llamaba Anacletta, era pesada, muy pesada, no era atractiva, pero me acompañaba
al trabajo, a la piscina, a la playa, y a todos los lugares donde yo quisiera llevarla.
El jueves día nueve de agosto la lleve a la piscina del Tossal. La deje en la
puerta. Cuarenta minutos después cuando salí Anacletta ya no estaba. Me la han habían
robado. Pero no solo me han robado a Anacletta ; también me han robado la
libertad de moverme en bici en mis desplazamientos urbanos y cotidianos. Ya no
me fio. Dos cadenas gruesas no han sido suficientes.
En esa foto, la última que tengo de ella, unos días antes de ser robada, se apoya sobre un poste a la entrada de la necrópolis mediaval de Sieteiglesias en la provincia de Madrid.
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sábado, 11 de agosto de 2012
lunes, 6 de septiembre de 2010
Las bicicletas son para el verano
Este verano me he quedado con las ganas de hacer el Camino de Santiago en bicicleta. No estaba en forma para cargar con las alforjas y enfilar los caminos con la orografía de las tierras del norte...

Sin embargo si me he acercado a la bicicleta en mis días libres y he redescubierto la geografía del paisaje a otra escala de tiempo. A otra escala de velocidad. Y he empezado por mi pueblo natal al que pertenece esta fotografía ...
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Sobre estas lineas, una vista de la presa del Atazar desde la carretera de Robledillo de la Jara. Aquí he apreciado el olor de la jara, el tomillo, el romero, la salvia. Se me han cruzado muchas veces conejos, liebres, algún zorrillo, ardillas y algún que otro perro me ha salido al paso ladrandome.
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He percibido el placer de una sombra a la vera de la laguna salada de la Mata en Torrevieja. El placer del sol tenue y de luz anaranjada de la caída de la tarde.
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El placer de contemplar el paisaje abierto e infinito del mar desde lo alto del cabo de Santa Pola
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El paisaje apenas urbano que se puede contemplar paseando por los márgenes del río Segura. Desde su desembocadura hasta Orihuela. Con vestigios de su historia todavía vivos como la Noria de Benijófar o el puente de Carlos III de Rojales.
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Y por supuesto la zóna húmeda del parque natural de Santa Pola. Una imagen vale más que mil palabras...
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Otro paseo interesantísimo es la Vía Verde que han construido aprovechando el trazado del frustrado ferrocarril entre Alicante y Alcoy. Un paseo de unos 22 kilómetros que te lleva a través de puentes, túneles y viaductos por un paisaje de montaña...
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La Isleta de Campello coronada por el yacimiento arqueologico que ahora se muestra al público y que son la antesala de lo que la gente del lugar llama Baños de la Reina.

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Sin embargo si me he acercado a la bicicleta en mis días libres y he redescubierto la geografía del paisaje a otra escala de tiempo. A otra escala de velocidad. Y he empezado por mi pueblo natal al que pertenece esta fotografía ...
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Sobre estas lineas, una vista de la presa del Atazar desde la carretera de Robledillo de la Jara. Aquí he apreciado el olor de la jara, el tomillo, el romero, la salvia. Se me han cruzado muchas veces conejos, liebres, algún zorrillo, ardillas y algún que otro perro me ha salido al paso ladrandome.
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He percibido el placer de una sombra a la vera de la laguna salada de la Mata en Torrevieja. El placer del sol tenue y de luz anaranjada de la caída de la tarde.
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El placer de contemplar el paisaje abierto e infinito del mar desde lo alto del cabo de Santa Pola
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El paisaje apenas urbano que se puede contemplar paseando por los márgenes del río Segura. Desde su desembocadura hasta Orihuela. Con vestigios de su historia todavía vivos como la Noria de Benijófar o el puente de Carlos III de Rojales.
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Y por supuesto la zóna húmeda del parque natural de Santa Pola. Una imagen vale más que mil palabras...
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Otro paseo interesantísimo es la Vía Verde que han construido aprovechando el trazado del frustrado ferrocarril entre Alicante y Alcoy. Un paseo de unos 22 kilómetros que te lleva a través de puentes, túneles y viaductos por un paisaje de montaña...
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La Isleta de Campello coronada por el yacimiento arqueologico que ahora se muestra al público y que son la antesala de lo que la gente del lugar llama Baños de la Reina.
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sábado, 28 de agosto de 2010
La Noria de Benijofar
El 27 de agosto con una temperatura que pasaba de los 40 grados estuve dando un paseo en bicicleta por los caminos que bordean el río Segura. Lo descubrí huyendo del intenso tráfico de la nacional 332 que resulta peligroso sobre todo para un ciclista.
No estuve mucho tiempo porque la caída de la tarde , a la vez que convertía la temperatura en algo mas llevadero, se llevaba la luz del sol y no era cuestión de quedarse a oscuras para el regreso. Sobre todo teniendo que hacerlo a través de la N-332.

Una delicia de paseo, el olor a tierra recién labrada, a campos de calabazas, naranjos , cañas, el ruido de las chicharras... ese olor característico de la huerta.
El camino prácticamente llano y sin trafico de vehículos, el encuentro con poblaciones que nacieron y vivieron del río...

Me llamó la atención la gente que había pescando en muchas zonas del río, lo que me hace imaginar que el agua ya no está tan contaminada como antes.

Pero en todo este paseo hubo algo que me llamó la atención muy agradablemente. Se trata de una antigua noria en funcionamiento. Y algo todavía más sorprendente; en ese mismo lugar unos jóvenes adolescentes se bañaban en el río.
Este lugar está en Benijófar aunque en el margen opuesto del rió se encuentre el núcleo urbano de la población de Formentera del Segura.
No estuve mucho tiempo porque la caída de la tarde , a la vez que convertía la temperatura en algo mas llevadero, se llevaba la luz del sol y no era cuestión de quedarse a oscuras para el regreso. Sobre todo teniendo que hacerlo a través de la N-332.

Una delicia de paseo, el olor a tierra recién labrada, a campos de calabazas, naranjos , cañas, el ruido de las chicharras... ese olor característico de la huerta.
El camino prácticamente llano y sin trafico de vehículos, el encuentro con poblaciones que nacieron y vivieron del río...
Me llamó la atención la gente que había pescando en muchas zonas del río, lo que me hace imaginar que el agua ya no está tan contaminada como antes.
Pero en todo este paseo hubo algo que me llamó la atención muy agradablemente. Se trata de una antigua noria en funcionamiento. Y algo todavía más sorprendente; en ese mismo lugar unos jóvenes adolescentes se bañaban en el río.
Este lugar está en Benijófar aunque en el margen opuesto del rió se encuentre el núcleo urbano de la población de Formentera del Segura.
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