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martes, 14 de septiembre de 2021

EN UN BOTE DE VELA A LA MAR ME TIRO...

 

El domingo pasado estando en la playa con mi hijo, a eso del medio día, vemos como un apuesto velero traspasa la linea imaginaria de las boyas que delimitan las zonas de baño y se dirige a la orilla. Nos llama la  atención. Pero mucho mas captó nuestra atención cuando repentinamente el barco se detiene encayado en un banco de arena. Esto nos mantuvo entretenidos practicamente todo el día, hasta que sobre las siete de la tarde vino un barco y logró rescatarlo de su prisión... No se porqué me vino el recuerdo de  una antigua canción a la cabeza. Una canción que escuchaba a alguno de mis hermanos mayores tararear,  cuya letra decia algo asi:

En un bote de vela a la mar me tiro

que me lleve el viento muy lejos contigo

en un bote de vela sin ancla y compás

rumbo a no se donde , quiero naufragar.

a unas de esas islas muy lejos de aqui

donde tu y yo solos podamos vivir...


Y despues me he dado cuenta que tras un ritmo fresco, veraniego como de cumbia... hay una bella historia de amor.

El relato que viene a continuación es, en el fondo, lo mismo. El bote de vela sin rumbo fijo y sin computo de distancias ni tiempos.En soledad.  Vida  vivida en esos mismos momentos en que se desarrollaba con los sentidos a flor de piel abiertos al devenir del momento.  

Vamos a llamar a las cosas por su nombre:

CAMINO DE SANTIAGO


Ha sonado la alarma del móvil, rapidamente he encendido la luz y le he dado a repetir en cinco minutos. Son las seis de la mañana. Por la ventana con la persiana abierta apenas entra luz del amanecer... He abierto los ojos y me noto cansando y con pereza; no he descansado muy bien.

Supongo que me dormí pensando en que me tenia que despertar muy pronto y levantarme sin dilación; levantarme , recoger las cosas del equipaje y salir de casa sin demora. Supongo que eso me ha tenido en vilo toda la noche.


Me levanto y me voy al baño. Me doy una ducha, para espabilarme un poco y coger algo de energia. En el trayecto, desnudo y descalzo por el pasillo miro, la habitación donde he dejado preparado el equipaje sobre la cama y voy dandole vueltas a la cabeza a la idea de que si se me habrá olvidado algo que luego vaya a echar en falta...

Me visto con una camiseta y un pantalón corto y las zapatillas de treking que utilizaré durante los proximos días. Tengo la idea de que mis pies tienen que acostumbrarse a las zapatillas con naturalidad. Por eso voy a conducir con ellas.


Inhalo el broncodilatador, me tomo las capsulas de colageno, el ginseng con ginko, y un café con leche. Cierro persianas de ventanas, apago todas las luces mientras voy saliendo de casa...

Por fin he salido a la calle con la mochila en la espalda, los bastones telescopicos en la mano y la bolsa de plático de Mercadona con unas frutas, chocolate de 85 por ciento de cacao y dos botellas de litro de bebida isotónica. Sobre el horizonte se aprecia como el color azul del cielo va aclarando . La calle está vacia y el silencio que llena todo el espacio, sólo roto por un cri-cri-cri muy agudo del canto de los grillos, impone una tranquila serenidad.

Son las seis y veitidos de la mañana del domingo dieciocho de julio, con veintidos minutos de retraso sobre lo previsto, me dirijo a coger el coche. Ya está amaneciendo y el alba despunta en lo alto del horizonte, cada vez mas veloz, con sus muchos y variados tonos de colores celestes . Abro el maletero del coche e introduzco el equipaje .

Un poquito antes, a las seis y dieciseis recibo una llamada de telefono que apenas puedo atender : me dice que ya ha cogido el tren en Castellón y va camino de Valencia. Le respondo que en este momento no puedo hablar. Que ahora le llamo...

Pongo el coche en marcha y marco el numero de telefono para responder yo a la llamada telefónica de antes. Hablo con mi amigo y le digo que voy en el coche, en camino, que quizas llegue un poco mas tarde de lo previsto.

Ya en la utovía, la carretera está practicamente vacía, no hay tráfico, el paisaje se mueve veloz fuera de los cristales de mi coche y las rayas de pintura que forman la señalización horizontal de los carriles de circulación casi simulan un linea continua...

Sintonizo una emisora de radio clasica mientras al pasar alrededor de la ciudad de Ibi, mi perrita de peluche que me acompaña y viaja sobre el salpicadero del coche, me llama la atención. Son las seis treinta y nueve y ya el día esta desplazando a la noche dejando divisar un paisaje mucho mas amplio con el monte de la Carrasqueta al fondo. Me doy cuenta que ya he empezado el camino...



La carretera sigue casi vacía, apenas hay trafico. Es domingo y a esas horas la gente sigue durmiendo... Voy pensando en como llegar a la Estación del Norte de la ciudad de Valencia sin dar muchas vueltas y sin perder mucho tiempo... La verdad es que apenas he estado en esa estación en dos o tres ocasiones y siempre habia llegado a ella en el tren. Ha sido la puerta de la ciudad de Valencia para mi en esas ocasiones. De ella solo recuerdo que tiene un hall con la paredes y techos decorados con cerámica muy bonita. Pero nunca he accedido a ella en coche... Tendré que poner en marcha el navegador de Google para no errar y perder tiempo. Ya voy con retraso...

Conmigo viaja la ilusión y la alegria de comenzar un viaje que, a priori se presenta dificil, con la incertidumbre de si podré andar todos los kilometros todos los dias y dia tras dia, pero con la emoción de la primera vez y la aventura de lo desconocido.

Iré con un amigo que apenas conozco, tan solo hemos tenido conversaciones de whatsapp, algunas telefonicas, y unas horas cara a cara en las que comimos juntos y pasamos un rato de sobremesa.

Apenas nos conocemos, pero me cae muy bien y tenemos en común la idea de hacer el Camino de Santiago.

Ya entrado en Valencia, en la avenida de Ausias March , detengo un momento el coche para localizar en Google Maps la Estación del Norte . La señalo y pregunto como llegar... No estoy muy lejos.

Llego a la estacion del norte con 20 minutos de retraso sobre la hora prevista. Mi amigo me habia llamado para preguntarme por donde iba y le digo que estoy llegando...Despues de un momento ya veo la estación y me detengo en la puerta. Mi amigo me esperaba, me ve y se acerca al coche. Detengo el coche , pongo el warning y me bajo. Nos saludamos un poco confusos por el covid...no sabia si darle la mano, un abrazo , unos besos.. Durante unos segundos dudo en la forma de saludarnos , creo que nos dimo el codo. A continuación abrimos el maletero del coche y guardamos su mochila.

Nuevamente vuelvo a hacer uso de Google Maps para salir de la ciudad, en esta ocasión el destino es Madrid. Facilmente cogemos la salida de la ciudad y nos encontramos en la autovía en dirección Madrid. Ya hay un trafico mas intenso, son las ocho y media de la mañana.

Por el camino no paramos de hablar, uno y otro. Alternamos comentarios sobre los lugares por donde psamos con comentarios de retazos de nuestra vida personal.


Pronto llegamos a Madrid , apenas nos hemos enterado del viaje, hemos hecho antes de llegar a Madrid, una pequeña parada en un area de servicio para mear.

Cruzamos Madrid por la M-30 y continuamos viaje por la A6 en dirección a Galicia. La conversacion ha sido muy fluida y el viaje muy ameno.


Sobre la una y media pienso que estamos a medio camino y que debemos parar a comer algo. La idea es llegar a Sarria sobre la siete de la tarde. Estamos llegando a Arevalo , y decidimos entrar en la ciudad para comer. Hace mucho calor...aunque dentro del coche no se nota.


Sobre las dos conseguimos mesa en la terraza de un restaurante y ya nos encontramos sentados. En una terraza en un restaurante de Arevalo, en la provincia de Ávila, para comer. Hace bastante calor, alrededor de 36 grados. Despues de comer damos un pequeño paseo por el pueblo para buscar un cajero automatico y descubrimos que tiene un centro historico bastante bonito. Tambien nos llama la atencion una locomotora de ferrocarril instalada en un parque como homenaje a este medio de transporte


Sobre las tres de la tarde decidimos continuar el viaje . Al coger de nuevo el coche cambiamos de conductor. Coge el volante mi amigo y yo me pongo en el asiento del copiloto para descansar un poco y de esta manera puedo apreciar mejor el paisaje.

A las cuatro de la tarde paramos en una estación de servicio para repostar. Estamos en Bembibre, en la comarca del Bierzo, provincia de León. Tras un breve receso para tomar un refresco . Nuevamente emprendremos viaje.

A las las cuatro y veinticinco, mi perrita que viaja sobre el salpicadero del coche me vuelve a llamar la tención. El termometro del coche marca 34 grados.



Poco a poco va cambiando el paisaje, hemos pasado de Castilla a Galicia, de los campos amarillos y ocres a los campos verdes y grises de la pizarra. Estamos ya en la provincia de Lugo...

Sobre las siete y media de la tarde nos encontramos parados frente a la puerta del garaje donde vamos a dejar el vehiculo durante una semana hasta nuestro regreso. Estamos en Sarria.

Llamo al propietario del garaje por telefono y me dice que viene de camino para abrirnos. Por fin hemos dejado el coche en el garaje. Cogemos las mochilas y los bastones y la bolsa de la fruta y nos dirigimos andando a buscar el hostal donde teniamos resevada una habitación. Tengo la sensación de que a partir deese momento toda mi hacienda se reduce a una mochila con cuatro camisetas, ropa interior y un par de pantalones, un chubasquero, un telefono movil y poco mas...

Hace todavía mucho calor...A las ocho menos diez estamos subiendo las escalinatas de la Rua Maior en busca de la Pensión El Bordón del Batallón donde tenemos reservada una habitación .

Recorremos la Rua Maior de abajo arriba buscando la pensión y nos pasamos de largo... Volvemos a retroceder y por fin la encontramos.

Ya en el hostal lo primero que hacemos es preguntar por la compostela, el recepcionista de entrada, de forma imperiosa trata de aclararnos los conceptos.Que no confundamos la compostelana, la compostela y la credencial.

Compostelana es una moza, señora, mujer o niña natural de Santiago de Compostela.

Credencial es el documento que a modo de pasaporte va recibiendo los sellos de los lugares por donde pasaremos haciendo el Camino de Santiago. Ha de terner al menos dos sellos por fecha.



La Compostela es el documento que te dan en la Oficina del Peregrino y que acredita que has hecho el Camino de Santiago.

Pensión El Bordón del Batallón, es un edificio de mas de cien años, con escalera de peldaños de madera y tiene una tipología de edificio de viviendas adaptado a pensión. Subimos tras el recepcionista que nos abre una puerta en el rellano de la pimera planta. Nos dice que esa puerta no usa llave. Entramos en un pasillo a la izquierda hasta un saloncito a traves del cual accedemos a nuestra habitación que es interior. Los suelos de madera , la altura de los techos , la carpinteria y el mobiliario nos llevan a otra época que bien podria esta situado a finales del siglo XIX.

La habitación que nos han asignado no da a la calle, tiene una ventana con una cortina que comunica con una especie comedor que tiene un amplio ventanal a la Rua Maior. Desde esa ventana se pueden ver los tejados inclinados de losas de pizarra rudimentariamente cortadas de los edificios de enfrente.




Al salir, preguntamos al recepcionista por algun lugar para tomar algo de cena. Nos indica varios... Siguiendo sus indicaciones llegamos  un apacible lugar donde conseguimos una mesa y nos sentamos. Se trata del restaurante “A Travesía dos Soños” . Bajo la sombra de frondosos árboles, hay mesas esparcidas y distanciadas por toda la plazuela. El camarero va y viene presuroso desde el local que se encuentra a unos 30 metros mas abajo. En ese momento me encuentro feliz. Es una noche de verano cenando en un tranquilo lugar , con una tenue luz , una brisa fresca y una agradable compañía.  










domingo, 8 de enero de 2017

Tabarca; morir de amor. O donde va el amor cuando muere.



Caaaaambia, tooodo cambia. Caaaambia tooodo cambia, caaaambia tooodo cambia... Con la voz de Mercedes Sosa sonando de fondo y coreado a todo pulmón por un numero grupo de almas, contenidas, retenidas, hasta el límite la piel de sus cuerpos desnudos. Y que salen al exterior a través de sus voces .Y sus voces se encuentran en un espacio común de sonido coreando el estribillo. Caaaaambia, tooodo cambia. Caaaambia tooodo cambia, caaaambia tooodo cambia...
Las miradas de todos los participantes ofreciéndose y esperando ese contacto visual que te conecta y te hace vibrar y mecerte como los juncos verdes ,al unísono, en un tierno abrazo grupal .
Alguien me dijo alguna vez que ante las dificultades no sobrevive el más fuerte , ni el mas inteligente; sino aquel que tiene más capacidad de adaptación.

Unos días de ejercicios tratando de conectar cuerpo, alma y espíritu, en los que en los que el aquí y ahora es lo único que se pretende.
Vivir la vida presente dejando libre la mente, la emoción con la confianza de que el grupo me abriga, me ama, me estima, me aprecia y me valora.

Así empieza un relato desde mi soledad, convencido de  que es el estado natural de las personas. Con la lectura de Osho ,a ratos, como hilo conductor de un aprendizaje que es continuo e inacabable. Tras un fin de semana de retiro .Quizás de concentración en un microcosmos de emociones contenidas y liberadas.

Tras un fin de semana largo, que algunos llaman puente; no se cómo, pero me he dejado convencer para ir a la isla el sábado por la mañana y pasar la noche allí para regresar el domingo.

No estoy convencido de que el plan sea demasiado acertado. Sin embargo, la idea de ir a la isla y pasar una noche allí me atrae. Nunca había pernoctado en la isla. Por otro lado, la poca frecuencia de los barcos con un horario muy reducido de trayectos de ida y vuelta en invierno, no dan muchas opciones para moverse libremente.

Así que el sábado por la mañana me acerco a Santa Pola y cojo un pasaje en una lancha en dirección a la Isla de Tabarca. El día esta soleado, con una temperatura que ronda los veinte grados. Hace calor y tengo necesidad de quitarme el chaquetón y jersey con el que había salido de casa y quedarme en mangas de camisa. 



Es diez de diciembre y la travesía puede ser fresca y coger frío. Pero no resulta así, el mar dormido y tranquilo. La ausencia de brisa convierte el horizonte en una gran superficie cristalina como un gran gran espejo. Calma chicha le llaman algunos...


Salimos del puerto y en el camino, la estela, el surco que produce el motor de la lancha rápida en el agua me recuerda al de una potente eyaculación que no cesa y que riega un mar de deseo.


En poco minutos hemos llegado a la isla. Conecto el google maps para que me guíe hacia el hotel sin demora. Apenas dos minutos hasta llegar al hotel donde dejo el equipaje y salgo a comer.




Solo encuentro un chiringuito abierto extramuros. Unos cuantos turistas comen en la terraza al aire libre. Al sol cálido y tenue y con la vista en un horizonte de mar azul y tranquilo. Tan tranquilo que me recuerda las pinturas de Canaletto de paisajes venecianos. Solo que esto es real y natural.
Pregunto si tiene libre alguna mesa al sol para comer y enseguida me acomodan. Me siento cara al sol y disfruto de la caricia de los rayos solares y de la visión de un mar de plata. Quieto , inmóvil, sin olas... Me han servido unos calamares, un arroz a banda , una ensalada y un café. He terminado con la barriga demasiado llena y necesito dar un paseo.



Al terminar de comer ya son las tres de la tarde y siento necesidad de acercarme a lo que los isleños llaman El campo para reencontrarme con el sembrado de promesas de amor que había contemplado unos años antes.
Camino sobre un paisaje verde ,posiblemente favorecido por las lluvias de la semana pasada... Camino verde con un cielo azul limpio y sobre un mar que se funde con el cielo, sin apenas poder apreciar la linea del horizonte, en una inmensa calma.




Al llegar al torreón de San Pablo descubro con estupor que las paleras que lo circundaban están ¡¡muertas!!

PALERA, CHUMBERA. Opuntia maxima [Cactaceae] Cactus de hasta 2 metros de altura. Tallos de ramificación dicotómica, con forma de "pala", aplanados, suculentos, verdes y fotosintéticos. Hojas reducidas a espinas, cortas y muy finas (a veces más robustas y largas), de hasta 0,5 cm de largo. Flores amarillas, de hasta 6 cm de diámetro, con pétalos y estambres muy numerosos, ovarío ínfero. Fruto tipo baya, el higo chumbo o de pala.


Un paisaje desolador, las chumberas con aspecto famélico, reblandecidas, blanquecinas, como quemadas por un ácido. Apenas quedaban algunas pequeñas hojas verdes. He rebuscado tratando de de encontrar alguna de las inscripciones que hace unos años me hicieron bautizar el lugar como sembrado de promesas de amor. Pero no he encontrado ninguna.


Me he entristecido y me he sentido defraudado, desilusionado. Me pregunto como es posible tal destrucción. Me pregunto si la destrucción ha sido natural o se debe a la mano del hombre...


He buscado información en internet y parece ser que la única enfermedad desoladora para las chumberas es la cochinilla, la que se utiliza para extraer el carmín y el famoso aditivo alimentario E120. La misma cochinilla que en otro lugares se explota comercialmente. Por lo que he leído se ha convertido en plaga y está extendiéndose por las provincias de Almeria, Murcia y por lo que veo también Alicante.

Ya no se que pensar. Tras la desilusión , empiezo a razonar y a querer hilar la madeja... Las promesas , las inscripciones estuvieron expuestas al sol, al viento, a la lluvia y a la tierra. Acabaron fagocitadas por insectos que malversaron su Karma y quizás dejaron libres de ataduras el amor allí inscrito. Porque el amor que se basa en un soporte material tiene también fecha de caducidad y muere. El amor se vive y la vida se consume. Y me pregunto... ¿donde va el amor cuando su portador muere?

Regreso a la parte urbana de la isla dejando tras de mi la torre de San Pablo rodeada de una alfombra vegetal verde y de un azul celeste y marino sin frontera.

El sol comienza a decaer y empiezo a sentir frío... me voy al hotel y descanso un rato mientras trato de captar algo de señal de internet en mi teléfono inteligente.
Me asomo a la ventana y veo el cielo que se esta poniendo en tonos anaranjados y rojizos. Salgo a la calle y busco la zona occidental de la isla por donde el sol ha comenzado a bajar sobre el mar y se encuentra próximo a la linea del horizonte. Recorro las calas de esa parte de la isla donde existen acantilados y encuentro un lugar donde sentarme para contemplar la puesta del sol. El silencio invade todo el paisaje. Nada se mueve, salvo el sol que lo hace despacio, lento y proporcionando una gama de luces cálidas indescriptibles.



Tras la puesta de sol paseo sobre la muralla junto a la iglesia barroca, recorro la zona norte de la isla. Un silencio absoluto invade el espacio. Ni siquiera la brisa se mueve, ni el agua del mar rompe contra la muralla.




 En la soledad. Vigilado o acompañado por una abundante fauna de gatos en cualquier esquina, en cualquier rincón, sobre cualquier piedra o ocupando expectantes el centro de la calle. Me adentro hacia el pueblo y enfilo hacia el exterior del recinto amurallado. Por el istmo hacia el pequeño puerto. En la obscuridad el agua cristalina deja ver los peces de gran tamaño que producen pequeñas vibraciones en la superficie del agua. Hay algo de luna y se ve bastante.


Regreso al hotel porque tengo frio. Se me ha hecho tarde y me quedo sobre la cama dormido.







He puesto una alarma en mi teléfono para que me despierte a las ocho,  antes del amanecer. Quiero ver salir el sol sobre el horizonte marino.

Pero antes de que suene me jhe despertado y veo entrar la luz por la ventana. ¡¡¡ Ohhh!!! que se me hace tarde.

Salgo apresurado de la habitación, de la calle y de la zona urbana buscando los limites terrestres... y me encuentro que a la vez hay otras personas que corren hacia el este de la isla.

















jueves, 24 de septiembre de 2015

Amor al cien por cien

Amor al cien por cien
A jornada completa
Con vacaciones, pagas extras y
Asegurado.

Amor al cien por cien.
Que difícil encontrarlo.

Las ofertas  de estos tiempos son
de veinte minutos , y me largo
de si te he visto no me acuerdo
de esto ha sido un buen polvazo.

Y los besos, la ternura y los abrazos
duran…, lo que dura dura…
Porque no quiero nada más contigo
que yo ya tengo mis  amigos,
y contigo sólo sexo que es lo que  necesito.

Así es la vida, amigo.
Amor a tiempo parcial, como mucho
suma unas horas al mes.

Sin vacaciones, pagas extras ni seguro 



jueves, 16 de septiembre de 2010

Corazón violeta

Por la mañana, medio despierto en la cama; me costaba levantarme. Estaba solo y desnudo sobre la sábana bajera. El edredón nórdico, relleno de plumón, me había dado demasiado calor y lo había empujado hacia un lado del colchón. Abrí los ojos, miré el despertador redondo de grandes dimensiones que había sobre la mesilla de noche. Eran las 8.30 de la mañana. Demasiado pronto para despertar un sábado. No había nadie más que yo en la casa. Mis vecinos todavía debían estar durmiendo porque el silencio en el edificio invadía todo el espacio.
Me levanté con la habitación en penumbra, y el resplandor de la luz que entraba por el ventanal del salón comedor me condujo hacia aquella parte de la casa. La mesa donde habíamos cenado todavía estaba sin quitar. Sobre ella, los restos del banquete de anoche: Una botella de champagne francés Moët Chandon vacía, algún langostino que se había quedado en el plato y la pequeña palmatoria metálica con la base en forma de corazón sin restos de la vela que anoche había encendido para crear un ambiente más íntimo. Por lo visto, anoche al irnos a la cama se había quedado encendida y se había consumido en su totalidad.
Después de observar la escena unos segundos, recogí algunos platos, las copas de cristal fino, los restos de langostinos. Llevé a la cocina la gruesa botella vacía de cristal verde y todas las cosas que había en la mesa aprovechando al máximo cada viaje…
Se fue vaciando la superficie de la mesa. Tan solo quedaba el mantel blanco y la pequeña palmatoria metálica con la base en forma de corazón que se había quedado vacía.
En un último repaso pretendo coger la palmatoria para guardarla en la vitrina y me doy cuenta de que se ha pegado al mantel.
Intento separarla y se resiste. Pienso que con el calor, al haberse consumido toda la vela, algún elemento de plástico que tendría la pequeña palmatoria metálica con forma de corazón en su base, se ha fundido y se ha quedado pegada.
Empiezo a pensar que anoche debía haber apagado la vela antes de ir a la cama. El champagne me había adormecido y fue una imprudencia dejar la vela encendida hasta que se consumiera… Se trataba de una vela de los colores del arco iris a rayas horizontales que me había traído una de mis hermanas de San Francisco en un viaje que hizo por Estados Unidos.
Intento separar la palmatoria del mantel con cuidado para no romper la tela... y cuando por fin logro separarla del mantel descubro que ha quedado impresa la base. La cera de la vela, no se como ni de que manera…, se había pasado debajo de la palmatoria y había dejado impreso un pequeño corazón de color violeta.
Tras la primera impresión de fastidio porque, creo, que ya se ha estropeado el mantel. Empiezo a pensar si existirá un remedio casero para quitar la cera que ha impregnado el tejido por las dos caras. Sospecho que al ser cera… quizás lavándolo con agua muy caliente….
¿Y si se estropea el resto de la ropa en la lavadora? Es una pena; este mantel blanco es el que más me gustaba. Tendré que preguntarle a mi madre a ver si ella sabe. Seguro que me echa la bronca por haber dejado la vela encendida. Se podía haber quemado la casa…
Recojo el mantel y en vez de ponerlo en el cesto de la ropa sucia, lo dejo sobre el respaldo de una silla en la cocina, justo antes de salir a la galería donde está la lavadora. Me doy un tiempo de reflexión antes de proceder a su limpieza.
Me preparo el desayuno; dos rebanadas tostadas de pan casero, que tuesto lentamente en una parrilla al fuego, con aceite de oliva, sal y tomate rayado. Sentado en una silla, arrimado a la mesa de la cocina, pienso en el plan para el fin de semana mientras saboreo las tostadas entre sorbo y sorbo de café con leche. De vez en cuando observo el mantel que lo tengo en la silla de enfrente con el corazón impreso captando mi mirada... miro por la ventana: hace un día estupendo y dan ganas de salir a tomar el sol…
Termino de desayunar, me levanto y comienzo a moverme de aquí para allá. Me distraigo haciendo otras cosas, labores domésticas, voy y vengo a la cocina varias veces. Cada vez que entro; allí está, destacando sobre todo lo demás, sobre una silla, el mantel blanco mostrando su corazón de cera. Y cada vez que lo miro observo nuevos detalles… no tiene el mismo tono de color por todos lados. Parece como si estuviese pintado con distintos tonos de color, a modo de sombras que simulan volúmenes. También se ve como unos rayos o destellos que le dan un aspecto dinámico, como en las imágenes religiosas en las que se representa al Sagrado Corazón de Jesús.

Empiezo a pensar de una forma obstinada en el cómo y el porqué de este suceso. Seguro que se puede leer un significado simbólico. No se como interpretarlo; quizás se trate de una premonición relacionada con el amor. En ese caso… ¿que significaría? el corazón se gestó mientras Cupido hacia de las suyas…



Doy vueltas y más vueltas a lo sucedido… la razón y el sentido común empieza a ponerme los pies en el suelo y a convencerme de que simplemente se trata de una casualidad; seguramente la pequeña palmatoria metálica con forma de corazón tenía algún agujerito por donde la cera había fluido
Todo puede tener una explicación mas o menos convincente… pero ¿y esos destellos como gotas de sangre proyectadas? ¿Por qué como gotas de sangre? ¿Por qué de color rojo? ¿Por qué un corazón?
Rondan por mi cabeza ideas de desamor y despecho; el amor duró lo que tardó en consumirse la vela. ¡A la mierda el corazón de cera! Lo voy a fundir con el calor de la plancha y deshacer con papel de estraza. Como me dijo un amigo al que llamé por teléfono para consultarle el problema.

Pero..., por si acaso, habiéndome impactado y sorprendido el hecho azaroso e insólito de que se haya impreso el corazón de cera. Llego a la conclusión de que merece la pena conservarlo y decido guardar el mantel sin lavar. Quizás con la idea de que un día volverá a venir, regresará a casa a cenar... y lo volveré a sacar del cajón donde guardo lo buenos recuerdos que la vida cotidiana y el paso del tiempo te obliga a minimizar y compactar para dejar paso a los acontecimientos del devenir.
Me siento feliz al recordar aquellos momentos, el universo se centró en la exploración de cada rincón de su cuerpo, descubriendo y dejando descubrir el más mínimo umbral de los cinco sentidos.
También me duele recordar… Atrás queda el día en que se fundió el corazón de cera mientras las flechas de Cupido hacían de las suyas…Después de aquel suceso caí desplomado en el más rotundo, oscuro, frío y profundo pozo de la soledad.

Muchas noches he ido a ver la luna llena reflejada en un mar de plata. He caminado recorriendo el límite desierto del agua y la tierra tratando de encontrar una respuesta….He pasado más de una noche contando mi penar al universo…, he notado como mis ojos se humedecen y como una lagrima cae lentamente por mi mejilla hasta los labios… ; he descubierto su sabor salado y sentido la opresión en el pecho. También mi nariz se ha humedecido. Y más de un suspiro me ha ayudado a respirar ensanchando los pulmones.
Han pasado muchos meses desde aquella primavera y sigue viva en mí la llama que fundió la vela… quizás dejó el corazón escondido bajo la palmatoria para que supiese que el amor nace en cualquier parte cuando menos se espera…, pero su huella permanece oculta; oculta a los ojos de los demás y a los de uno mismo porque no queremos o no sabemos verla.
Me siento feliz y afortunado por haber sido protagonista en esta historia.. Hoy puedo decir que, para no traicionar la bondad de mis recuerdos, hice una fotografía del mantel con el corazón de cera impreso y que la conservo en mi ordenador personal.