martes, 14 de septiembre de 2021

EN UN BOTE DE VELA A LA MAR ME TIRO...

 

El domingo pasado estando en la playa con mi hijo, a eso del medio día, vemos como un apuesto velero traspasa la linea imaginaria de las boyas que delimitan las zonas de baño y se dirige a la orilla. Nos llama la  atención. Pero mucho mas captó nuestra atención cuando repentinamente el barco se detiene encayado en un banco de arena. Esto nos mantuvo entretenidos practicamente todo el día, hasta que sobre las siete de la tarde vino un barco y logró rescatarlo de su prisión... No se porqué me vino el recuerdo de  una antigua canción a la cabeza. Una canción que escuchaba a alguno de mis hermanos mayores tararear,  cuya letra decia algo asi:

En un bote de vela a la mar me tiro

que me lleve el viento muy lejos contigo

en un bote de vela sin ancla y compás

rumbo a no se donde , quiero naufragar.

a unas de esas islas muy lejos de aqui

donde tu y yo solos podamos vivir...


Y despues me he dado cuenta que tras un ritmo fresco, veraniego como de cumbia... hay una bella historia de amor.

El relato que viene a continuación es, en el fondo, lo mismo. El bote de vela sin rumbo fijo y sin computo de distancias ni tiempos.En soledad.  Vida  vivida en esos mismos momentos en que se desarrollaba con los sentidos a flor de piel abiertos al devenir del momento.  

Vamos a llamar a las cosas por su nombre:

CAMINO DE SANTIAGO


Ha sonado la alarma del móvil, rapidamente he encendido la luz y le he dado a repetir en cinco minutos. Son las seis de la mañana. Por la ventana con la persiana abierta apenas entra luz del amanecer... He abierto los ojos y me noto cansando y con pereza; no he descansado muy bien.

Supongo que me dormí pensando en que me tenia que despertar muy pronto y levantarme sin dilación; levantarme , recoger las cosas del equipaje y salir de casa sin demora. Supongo que eso me ha tenido en vilo toda la noche.


Me levanto y me voy al baño. Me doy una ducha, para espabilarme un poco y coger algo de energia. En el trayecto, desnudo y descalzo por el pasillo miro, la habitación donde he dejado preparado el equipaje sobre la cama y voy dandole vueltas a la cabeza a la idea de que si se me habrá olvidado algo que luego vaya a echar en falta...

Me visto con una camiseta y un pantalón corto y las zapatillas de treking que utilizaré durante los proximos días. Tengo la idea de que mis pies tienen que acostumbrarse a las zapatillas con naturalidad. Por eso voy a conducir con ellas.


Inhalo el broncodilatador, me tomo las capsulas de colageno, el ginseng con ginko, y un café con leche. Cierro persianas de ventanas, apago todas las luces mientras voy saliendo de casa...

Por fin he salido a la calle con la mochila en la espalda, los bastones telescopicos en la mano y la bolsa de plático de Mercadona con unas frutas, chocolate de 85 por ciento de cacao y dos botellas de litro de bebida isotónica. Sobre el horizonte se aprecia como el color azul del cielo va aclarando . La calle está vacia y el silencio que llena todo el espacio, sólo roto por un cri-cri-cri muy agudo del canto de los grillos, impone una tranquila serenidad.

Son las seis y veitidos de la mañana del domingo dieciocho de julio, con veintidos minutos de retraso sobre lo previsto, me dirijo a coger el coche. Ya está amaneciendo y el alba despunta en lo alto del horizonte, cada vez mas veloz, con sus muchos y variados tonos de colores celestes . Abro el maletero del coche e introduzco el equipaje .

Un poquito antes, a las seis y dieciseis recibo una llamada de telefono que apenas puedo atender : me dice que ya ha cogido el tren en Castellón y va camino de Valencia. Le respondo que en este momento no puedo hablar. Que ahora le llamo...

Pongo el coche en marcha y marco el numero de telefono para responder yo a la llamada telefónica de antes. Hablo con mi amigo y le digo que voy en el coche, en camino, que quizas llegue un poco mas tarde de lo previsto.

Ya en la utovía, la carretera está practicamente vacía, no hay tráfico, el paisaje se mueve veloz fuera de los cristales de mi coche y las rayas de pintura que forman la señalización horizontal de los carriles de circulación casi simulan un linea continua...

Sintonizo una emisora de radio clasica mientras al pasar alrededor de la ciudad de Ibi, mi perrita de peluche que me acompaña y viaja sobre el salpicadero del coche, me llama la atención. Son las seis treinta y nueve y ya el día esta desplazando a la noche dejando divisar un paisaje mucho mas amplio con el monte de la Carrasqueta al fondo. Me doy cuenta que ya he empezado el camino...



La carretera sigue casi vacía, apenas hay trafico. Es domingo y a esas horas la gente sigue durmiendo... Voy pensando en como llegar a la Estación del Norte de la ciudad de Valencia sin dar muchas vueltas y sin perder mucho tiempo... La verdad es que apenas he estado en esa estación en dos o tres ocasiones y siempre habia llegado a ella en el tren. Ha sido la puerta de la ciudad de Valencia para mi en esas ocasiones. De ella solo recuerdo que tiene un hall con la paredes y techos decorados con cerámica muy bonita. Pero nunca he accedido a ella en coche... Tendré que poner en marcha el navegador de Google para no errar y perder tiempo. Ya voy con retraso...

Conmigo viaja la ilusión y la alegria de comenzar un viaje que, a priori se presenta dificil, con la incertidumbre de si podré andar todos los kilometros todos los dias y dia tras dia, pero con la emoción de la primera vez y la aventura de lo desconocido.

Iré con un amigo que apenas conozco, tan solo hemos tenido conversaciones de whatsapp, algunas telefonicas, y unas horas cara a cara en las que comimos juntos y pasamos un rato de sobremesa.

Apenas nos conocemos, pero me cae muy bien y tenemos en común la idea de hacer el Camino de Santiago.

Ya entrado en Valencia, en la avenida de Ausias March , detengo un momento el coche para localizar en Google Maps la Estación del Norte . La señalo y pregunto como llegar... No estoy muy lejos.

Llego a la estacion del norte con 20 minutos de retraso sobre la hora prevista. Mi amigo me habia llamado para preguntarme por donde iba y le digo que estoy llegando...Despues de un momento ya veo la estación y me detengo en la puerta. Mi amigo me esperaba, me ve y se acerca al coche. Detengo el coche , pongo el warning y me bajo. Nos saludamos un poco confusos por el covid...no sabia si darle la mano, un abrazo , unos besos.. Durante unos segundos dudo en la forma de saludarnos , creo que nos dimo el codo. A continuación abrimos el maletero del coche y guardamos su mochila.

Nuevamente vuelvo a hacer uso de Google Maps para salir de la ciudad, en esta ocasión el destino es Madrid. Facilmente cogemos la salida de la ciudad y nos encontramos en la autovía en dirección Madrid. Ya hay un trafico mas intenso, son las ocho y media de la mañana.

Por el camino no paramos de hablar, uno y otro. Alternamos comentarios sobre los lugares por donde psamos con comentarios de retazos de nuestra vida personal.


Pronto llegamos a Madrid , apenas nos hemos enterado del viaje, hemos hecho antes de llegar a Madrid, una pequeña parada en un area de servicio para mear.

Cruzamos Madrid por la M-30 y continuamos viaje por la A6 en dirección a Galicia. La conversacion ha sido muy fluida y el viaje muy ameno.


Sobre la una y media pienso que estamos a medio camino y que debemos parar a comer algo. La idea es llegar a Sarria sobre la siete de la tarde. Estamos llegando a Arevalo , y decidimos entrar en la ciudad para comer. Hace mucho calor...aunque dentro del coche no se nota.


Sobre las dos conseguimos mesa en la terraza de un restaurante y ya nos encontramos sentados. En una terraza en un restaurante de Arevalo, en la provincia de Ávila, para comer. Hace bastante calor, alrededor de 36 grados. Despues de comer damos un pequeño paseo por el pueblo para buscar un cajero automatico y descubrimos que tiene un centro historico bastante bonito. Tambien nos llama la atencion una locomotora de ferrocarril instalada en un parque como homenaje a este medio de transporte


Sobre las tres de la tarde decidimos continuar el viaje . Al coger de nuevo el coche cambiamos de conductor. Coge el volante mi amigo y yo me pongo en el asiento del copiloto para descansar un poco y de esta manera puedo apreciar mejor el paisaje.

A las cuatro de la tarde paramos en una estación de servicio para repostar. Estamos en Bembibre, en la comarca del Bierzo, provincia de León. Tras un breve receso para tomar un refresco . Nuevamente emprendremos viaje.

A las las cuatro y veinticinco, mi perrita que viaja sobre el salpicadero del coche me vuelve a llamar la tención. El termometro del coche marca 34 grados.



Poco a poco va cambiando el paisaje, hemos pasado de Castilla a Galicia, de los campos amarillos y ocres a los campos verdes y grises de la pizarra. Estamos ya en la provincia de Lugo...

Sobre las siete y media de la tarde nos encontramos parados frente a la puerta del garaje donde vamos a dejar el vehiculo durante una semana hasta nuestro regreso. Estamos en Sarria.

Llamo al propietario del garaje por telefono y me dice que viene de camino para abrirnos. Por fin hemos dejado el coche en el garaje. Cogemos las mochilas y los bastones y la bolsa de la fruta y nos dirigimos andando a buscar el hostal donde teniamos resevada una habitación. Tengo la sensación de que a partir deese momento toda mi hacienda se reduce a una mochila con cuatro camisetas, ropa interior y un par de pantalones, un chubasquero, un telefono movil y poco mas...

Hace todavía mucho calor...A las ocho menos diez estamos subiendo las escalinatas de la Rua Maior en busca de la Pensión El Bordón del Batallón donde tenemos reservada una habitación .

Recorremos la Rua Maior de abajo arriba buscando la pensión y nos pasamos de largo... Volvemos a retroceder y por fin la encontramos.

Ya en el hostal lo primero que hacemos es preguntar por la compostela, el recepcionista de entrada, de forma imperiosa trata de aclararnos los conceptos.Que no confundamos la compostelana, la compostela y la credencial.

Compostelana es una moza, señora, mujer o niña natural de Santiago de Compostela.

Credencial es el documento que a modo de pasaporte va recibiendo los sellos de los lugares por donde pasaremos haciendo el Camino de Santiago. Ha de terner al menos dos sellos por fecha.



La Compostela es el documento que te dan en la Oficina del Peregrino y que acredita que has hecho el Camino de Santiago.

Pensión El Bordón del Batallón, es un edificio de mas de cien años, con escalera de peldaños de madera y tiene una tipología de edificio de viviendas adaptado a pensión. Subimos tras el recepcionista que nos abre una puerta en el rellano de la pimera planta. Nos dice que esa puerta no usa llave. Entramos en un pasillo a la izquierda hasta un saloncito a traves del cual accedemos a nuestra habitación que es interior. Los suelos de madera , la altura de los techos , la carpinteria y el mobiliario nos llevan a otra época que bien podria esta situado a finales del siglo XIX.

La habitación que nos han asignado no da a la calle, tiene una ventana con una cortina que comunica con una especie comedor que tiene un amplio ventanal a la Rua Maior. Desde esa ventana se pueden ver los tejados inclinados de losas de pizarra rudimentariamente cortadas de los edificios de enfrente.




Al salir, preguntamos al recepcionista por algun lugar para tomar algo de cena. Nos indica varios... Siguiendo sus indicaciones llegamos  un apacible lugar donde conseguimos una mesa y nos sentamos. Se trata del restaurante “A Travesía dos Soños” . Bajo la sombra de frondosos árboles, hay mesas esparcidas y distanciadas por toda la plazuela. El camarero va y viene presuroso desde el local que se encuentra a unos 30 metros mas abajo. En ese momento me encuentro feliz. Es una noche de verano cenando en un tranquilo lugar , con una tenue luz , una brisa fresca y una agradable compañía.  










jueves, 16 de abril de 2020

PAGINA PRINCIPAL


Siento la necesidad de un consumo desmesurado de devorar conocimientos, libros, películas, teatro, cine, música, pinturas, cultura...necesidad de hacer deporte y de comer sano para mantenerme en buen estado de salud. Necesidad de evitar la ansiedad de la situación. Necesidad de   que hagamos todo lo posible por entretenernos y no darnos cuenta del confinamiento colectivo al que estamos sometidos con motivo de la pandemia del coronavirus covid-19.

Hoy por casualidad me he encontrado con la palabra “procastinar” y he tenido que buscar su significado en Internet que es la enciclopedia del siglo XXI. Y es por ello que no he querido dejar para después eso de escribir y dejar mi huella (no se por cuanto tiempo) en el espacio virtual de este mundo que llaman Internet.

Sin embargo; la necesidad de detener el tiempo en un instante de armonía , de tranquilidad, de paz me ha hecho rebuscar en mi memoria retazos de mis vivencias vividas, gozadas y posiblemente cargadas de felicidad.


Hay veces en las que recuerdo con nostalgia aquella época de mi vida, en mi niñez, en que los días comenzaban con el amanecer y terminaban al anochecer. Así de sencillo. Tal como suena. Las cosas sucedían sin cuestionarnos nada.Estoy hablando de mi niñez, de los ocho o nueve años. O por ahí, no se con precisión.

Y en aquella época, de verano, en que el mundo empezaba , cada mañana, a girar con mi aro de una llanta vieja de bicicleta cuando salía corriendo de casa de mis padres a encontrarme con algún amigo. Y le encontraba y seguíamos corriendo cada uno con su aro en busca de mas amigos...
Los días sucedían llenos de acontecimientos y aventuras en un mundo en el que todo o casi todo estaba por descubrir.

Sin embargo a la hora de la siesta hacia tanto calor que no nos dejaban salir de la habitación donde dormíamos, hasta después de las cinco de la tarde. Y salíamos a la calle con la merienda en la mano y sin correr.
A veces me iba con mi amigo el de la lechería a recoger la vacas que estaban en algún prado. Había que llevarlas a la cuadra para que les sacasen la leche que mas tarde podías comprar recién ordeñada. Era curioso porque las vacas estaban bautizadas con nombres de artistas de la época la BB (Bigitte Bardot), la CC ( Claudia Cardinale)la Sofia Loren, Sara Montiel... y no voy a decir porque atributos de las vacas que tenían su homologo en las artistas de cine porque cuando me explicaban el nombre de cada vaca había cierta sonrisa de complicidad.

Pero, la atención plena (hoy le llamaríamos mindfulness) se producía cuando alrededor de un hermoso transistor se reunían las mujeres vecinas , en la postsiesta a la sombra, en la puerta de la casa, para coser , hablar de sus cosas y escuchar a la Señorita Elena Francis en su consultorio. Eran problemas muy graves los de las consultas y las respuestas que eran consejos siempre muy apreciados. Definian el modelo de mujer como deben ser, como mandan las buenas costumbres y reconducía descarriadas hacia la mujer modélica que era como la que Dios manda.


Pero, quizás el momento culminante del día, fuese cuando llegaba el coche de linea. A eso de las ocho de la tarde íbamos donde paraba el autobús a mirar quien venia ,y antes de que el viajero llegase a su casa ya se había corrido la voz en todo el pueblo anunciando la llegada de fulanito o menganito..

El tiempo transcurría sin preocupaciones entre el amanecer y el atardecer.Crecíamos a merced de un mundo cuyas únicas fronteras eran hasta donde llegaba el horizonte de nuestras miradas. Y nuestras miradas tropezaban con las montañas. Las montañas detrás de la cuales había mas mundo pero estaban mas allá de nuestra vista y de nuestra vida cotidiana.Con saber el nombre de los pueblecitos que se veían diseminados en las montañas de nuestro alrededor y a los cuales podíamos ir cuando fuese su fiesta ya sabíamos todo de geografía...
Si, había un calendario de fiestas de cada pueblo. Al fin y al cabo... eran los únicos eventos que podían motivar una salida de nuestro pueblo. Y no siempre íbamos o nos llevaban. Porque muchas veces íbamos andando, en grupo con algunos mas mayores que hacían labores de custodia con los más pequeños.

Y ,en realidad, cuando empece a escribir esto tan solo estaba buscando relatar cual es la pagina principal de mi vida. Una vida que, como todas las de la gente de mi edad, tiene muchas paginas escritas en la memoria y otras todavía en blanco porque no ha llegado el momento.

Y , llegado a este punto, os tengo que decir que la pagina principal de mi vida es la de hoy. Si; la vida que vivo, la que respiro, la que disfruto.
En alguna parte leí una vez algo así como: “toda la sabiduría del mundo se resume en tres palabras: vivir el instante”. Y esa en mi pagina principal.

sábado, 11 de abril de 2020

CHINOS Y CRISTIANOS




Hace unos días, circulaba por los medios informativos españoles un concepto salvador : las Arcas de Noé . Como lugares de recogimiento o confinamiento para personas infectadas por covid- 19 . Para pasar allí el periodo de evolución de la infección y no contaminar al resto de la población. Quizás en sentido inverso al explicado el la Historia Sagrada con respecto del Diluvio Universal.

Por otro lado, con cierto paralelismo con la idea de un diluvio universal, también se decía..., no sin cierta sorna, que la señal de que se podía salir de casa, del confinamiento , con tranquilidad de que todo había pasado, sería cuando viésemos que las tiendas de los chinos, los bazares multicosas, abrían. Sería algo así como cuando Noé soltó una paloma desde el Arca y esta regresó con una ramita de olivo en el pico .

Pero, no hemos de olvidar que estamos recluidos en casa, atemorizados, tras un diluvio de informaciones trájicas y tormentas de desinformaciones interesadas lanzadas desde algunos sectores reaccionarios de la sociedad.

Con todo ello, cada cual, lo pasa como puede... todos estamos convencidos de que no queda otro remedio... y atendiendo a una ley natural... acabamos adaptándonos al medio ambiente en que nos ha tocado vivir. Y este presente es lo que tenemos. Ayer, el mes pasado, al año pasado... pasado está. Mañana, pasado mañana, el mes próximo, el año que viene... sabe Dios que pasará.

Por ello, aquí y ahora, nos empeñamos en vivir el día como si fuese único. Y en realidad lo es... Pero es una forma de hablar mas bien como si fuese el último. No podemos olvidar la cantidad de gente que se ha quedado en el camino... y las tristeza de sus familiares y allegados que no han podido acompañarles en sus últimos momentos.
Para los que tienen fe, o son creyentes, de cualquier religión monoteísta, existe una resurrección. Para mucha gente, tan solo han pasado a otra dimensión o forma de vida; quizás a una reencarnación...


Nos hemos perdido, las Fallas de Valencia, los moros y Cristianos de Villafranqueza, La Semana Santa, la Liga de Fútbol, las horas de entrenamiento en los gyms , las salidas a pasear , a tomar el sol, el tardeo en Alicante , nos pederemos las fiestas de San Vicente, los Moros y Cristianos de Alcoy , la Santa Faz de Alicante , La Feria de Abril de Sevilla , La Romería del Rocío a Ayamonte, Las Hogueras de San Juan de Alicante , posiblemente los San Fermines de Pamplona... y no se cuantas cosas más.

Ya la vista se nos gira hacia China, un país inmenso, no muy conocido por lo lejano...quizás porque la imagen que teníamos de China fuese anterior al último emperador..., quizás porque trabajan como chinos... pasaron de ser restaurantes baratos y con fama de dudosa calidad a bazares multiproductos donde encontrar todo lo que buscábamos a precios increíblemente baratos... Por ello los chinos siempre tan amables y serviciales en sus comercios no son comprendidos quizás por las diferencias culturales tan grandes en nuestros orígenes y quizás también porque mantienen su idioma y su cultura sin olvidar sus lugares de procedencia.

Hoy son como el alfa y omega del COVID-19 . Allí, en China  se inició la pandemia y allí, de momento, finalizó. Y hay gente   ahora que hacen el símil de los chinos con la paloma que Noé echó a volar. Paloma  que trajo en el pico una ramita de olivo para significar que  no hay peligro fuera  de de nuestros refugios domésticos..., de nuestras arcas de Noé 

Por eso, pienso yo, cuando esto acabe, que deberíamos crear una fiesta conmemorativa del fin de la pandemia, similar a la de los moros y cristianos; podríamos llamarla CHINOS Y CRISTIANOS.

lunes, 23 de marzo de 2020

Hacia la tierra prometida


En este momento en el que me encuentro confinado en casa. Cuando la calle es algo inaccesible y cuando uno se hace a la idea de que tendrá que habituarse a vivir aislado. Como un náufrago en una isla desierta, con la buena suerte de disponer de una vivienda con las comodidades y todo lo necesario para subsistir, para resistir escondido, como si estuviese en un refugio atómico esperando a que acabase la amenaza nuclear.

Y bueno; en este momento; aquí y ahora, de alguna manera viendo amanecer y anochecer tras los tejados de los edificios, y dejando pasar el día como un paréntesis; donde la resistencia a la soledad, a la carencia de contacto físico con el resto de los humanos, no suponga una secuela irreparable para el día de después.

Porque todos esperamos ese día, y con la esperanza de que exista, nos conformamos.

Pero si no existe ese día, o no llegamos a verlo; es el momento de hacer caso a esa frase que leí en alguna parte y que viene a decir:”Ante la adversidad no sobrevive el mas fuerte ni el mas inteligente; sino aquel que tiene mas capacidad de adaptación”.

Y así. Hoy me ha dado por coger papel y bolígrafo y escribir aquello que me venía a la mente. Hacía mucho que no escribía. Supongo que en el conjunto de actividades que llenaban mi día, todo era prioritario antes que ponerme a escribir bobadas...

Y una de las cosas que me ha venido a la cabeza ha sido una canción que cantaba y tarareaba mi padre cuando iba con él en su Biscuter camino de la tierra prometida; su pueblo natal. Y lo he buscado en Internet y me ha salido un vídeo de Youtube en el que ademas aparecen imágenes que me han llevado a la mas temprana infancia que recuerdo.

Las Espigaderas de la zarzuela La Rosa del Azafrán.

En realidad lo único que recuerdo es eso de: “ Esta mañana muy tempranitoooo sali del pueblo con el hatico”

“Esta mañana muy tempranito
Salí del pueblo con el hatico.
Y, como entonces la aurora venía,
Yo la recibía
Cantando como un pajarico.
Por los carriles de los rastrojos
Soy la hormiguita de los despojos.
Y, como tiene muy buenos ojos,
Espiga a veces de los manojos.
Ay, ay, ay, ay, qué trabajo nos manda el Señor,
Levantarse y volverse a agachar,
Todo el día a los aires y al sol.
Ay, ay, ay, ay, ten memoria de mí, segador,
No arrebañes los copos de mies
Que detrás de las hoces voy yo.
La espigadora con su esportilla
Paece la sombra de la cuadrilla.
Sufre espigando tras los segadores
Los mismos sudores
Que el hombre que siega y que trilla.
En cuanto suenan las caracolas,
Por esos trigos van ellas solas.
Y se engalanan con amapolas
Sin abalorios ni agueripolas.
Ay, ay,…


Y recuerdo muchos viajes hacia el pueblo. Unas veces de madrugada, otras de noche para pasar la Mancha con la fresca porque en verano hacia mucho calor...

El Biscuter era un coche muy básico y primitivo. A mi me parecía un coche porque yo era pequeño y lo veía grande. Recuerdo que nos metíamos dos o tres hermanos en la parte trasera.

Mi padre tuvo varios, al menos dos que yo recuerde...Era un vehículo mitad de chapa y mitad de madera. Con unas ruedas del tamaño de las de una moto Vespa. Se arrancaba manualmente y no tenia mucha potencia. A veces en las cuestas arriba había que bajarse a empujar para que subiese. Constantemente había que abrir el capo del motor para hacer algo... limpiar el caburador, el delco o cosas así. Creo que el motor era como de una moto; se refrigeraba por aire.
En ese vehículo íbamos al pueblo... tardábamos mas de un día si todo iba bien. Bueno eso era raro... que fuese bien. Por eso llevaba una virgen tallada de madera que era muy buena protectora y a la que mi padre se encomendaba en cuanto salíamos. Esta virgen la había tallado él mismo en su estancia en la cárcel republicana durante la Guerra Civil Española.
Los viajes eran una verdadera Odisea. Un trayecto lleno de aventuras y de incertidumbres.


Hoy hace un día que empece a escribir esto; lo había dejado aparcado. Las noticias sobre la evolución de la pandemia del Coronavirus es espeluznante.
Quizás mañana continué con la segunda parte de la tierra prometida...

miércoles, 18 de marzo de 2020

VIVO EN PELIGRO DE MUERTE


Acabo de darme cuenta de que
vivo en peligro de muerte.
Si. Como si nunca lo hubiese estado
Como si nunca me hubiera parado a pensarlo....

Y es que ahora, que se
que no hay nadie esperándome
y que si me espera...
deberá seguir esperando
y que la espera... desespera.

Ahora que el tiempo ya no me importa,
que no corre y si corre... que corra.

Ahora que la calle y el mundo exterior
es algo prohibido, vetado, peligroso.
Ahora que la calle esta controlada
por policías y militares.

Ahora que estamos en guerra
contra un enemigo de todos
un enemigo invisible
que puede estar
en nuestro ser mas querido,
en nuestro mejor amigo,
en el objeto mas deseado..

Este enemigo que nos separa
del resto de los humanos,
padres, hijos, hermanos,
familiares, amigos, amantes...
Esta guerra silenciosa que nos deja solos
ante nosotros mismos
y acaba entristeciéndonos.

Porque nos hace desconfiar
de todos:
del que tose, tiene fiebre o mala cara
del dentista, del peluquero, del cartero...

Esta guerra que coarta nuestros planes
y nos doblega y
coarta nuestras ilusiones.

Y nos recuerda
y nos hace parar y pensar que
estamos en peligro de muerte.

Como si la muerte fuese algo malo
Como si la muerte se pudiera evitar
Como si la muerte se pudiera aplazar.

La muerte no es nada malo.
No es nada de que avergonzarse.
Lo malo es el dolor, el hambre, el frió, la enfermedad, el sufrimiento, la soledad.

La muerte es la secuencia cierta
desde que nacemos.
Consecuencia de haber nacido.
¿porque preocuparse?

Así, en este estado de las cosas...
si la naturaleza es sabia.
Ella sabrá porque hace lo que hace.
Vamos; que como dice un refrán popular:
lo que tenga que ser, será.

Y en este confinamiento forzado
por ti y por mi, por todos
haces cosas como pararte a pensar
y piensas que...
vivo en peligro de muerte.

martes, 26 de marzo de 2019


Vivir es estar en el momento presente con                      atención






No se si es es la respuesta a una pregunta o una afirmación.

Si se que que mi madre, maestra nacional, decía algo así como “estar en la inopia” para referirse a alguien que no se entera de nada de lo que sucede alrededor suyo, que está totalmente desinformado o despistado . O quizás para decir que estaba con los pensamientos en otra parte. Quizás para decir que no estaba viviendo el presente pues no prestaba atención y no se enteraba.


Y si. Me he dado cuenta que hablo en pretérito imperfecto; en pasado. Ello porque no puedo evitar mirar atrás con nostalgia. Porque ya he perdido a mi padre, a mi madre,  y a dos de mis hermanos ...

Y la verdad que cuando era niño estaba muy orgulloso de mi familia numerosa, de lo buenos y brillantes que eran todos, de lo que habían conseguido y la trayectoria que llevaban.

Hoy retomo mi blog, después de un periodo de olvido, para gritar a los cuatro vientos ( doce según los molinos de viento manchegos) que echo de menos a mis padres, sobre todo a mi madre, y también a mis dos hermanos que fueron modelo de comportamiento para mi en su día.

Pero a pesar de que, en este momento tenga los ojos húmedos, quiero estar en el presente con atención. Quiero vivir.


martes, 14 de febrero de 2017

Molinos de viento

Bajo el cielo gris de un día frío de febrero manchego. En lo alto de la sierra de los molinos de viento del Campo de Criptana.



 Confundidos con los turistas domingueros hemos accedido a uno de esos gigantes que cita Don Quijote para atender las explicaciones de una joven guía que con ánimo y entusiasmo nos expone cada uno de los entresijos que componen esa gran máquina, su arquitectura y su función comprenetrados para la molienda del trigo y otros cereales cultivados en la zona.


El viento, supongo que uno de los doce que tienen catalogados en el lugar, sopla frío y nos encoge de hombros mientras contemplamos un horizonte de suave terreno y unos erectos molinos de viento que emergen rotundos, blancos , estáticos, imponentes, impresionantes.

Uno de los molinos ha sido vaciado en su interior de todo mecanismo de la molienda y en su lugar se ha instalado un museo de una de las hijas del pueblo. Sara Montiel. Saritísima. Sara. Una gran artista que en su época brilló internacionalmente y que no hace mucho tiempo nos dejó. En el 2013 creo que nos dijeron. Para mi Sara , junto con Lola Flores, la Claudia Cardinale o la Brigitte Bardot forman parte de la imagen del mundo que yo percibía en mi niñez. Bueno el mundo del artisteo o famoseo... Pobre de mi; inmerso en un país nacionalcatólico donde con la censura nos nos dejaban ver los besos en las películas...




Sin querer, la visión de los carteles de las películas de la Sara me ha llevado a recuerdos de mi infancia y adolescencia... También me ha recordado que la vida a la que, hoy por hoy, tenemos acceso, tiene un comienzo y un fin. Un nacimiento, un esfuerzo, un esplendor, una decadencia y un final.

Pero en realidad, cuando empecé a escribir este relato me puse música de fondo de cantos gregorianos y ello me ha llevado por una historia subordinada que se aleja del hilo conductor origen de esta idea inicial.
Así que volvamos a nuestra fría mañana de domingo en el febrero manchego. En realidad me había despertado en Consuegra. Muy pronto tras una noche en la que el sueño brilló por su ausencia, o al menos no fue capaz de vencerme. Donde la sucesión vertiginosa de acontecimientos del día anterior no cesaban de proyectar imágenes de hechos , lugares y personas que conducían al lugar donde me encontraba sin dejarme llevar a los brazos de Morfeo. 



Así , en cuanto el amanecer y las nubes que cubrían el cielo dejó entra algo de luz , salí de casa abrigado y con paraguas en mano con idea de fotografiar el amanecer o al menos el horizonte al amparo de los once molinos de viento que dominan el paisaje de este histórico lugar.

Subí paseando monte a través hasta uno de los molinos que hace las funciones de oficina de turismo y allí saqué mi móvil para hacer unas fotos quitándome los guantes aguantando un frío y seco viento al que no estoy acostumbrado. 



Descubrí unos encuadres fotográficos de un molino y la impresionante cúpula de una de las dos iglesias que sobresalen del skyline de Consuegra.

Sin darme cuenta el tiempo había pasado rápido y es la hora de bajar al pueblo a desayunar y entrar en calor. Allí en un hotel rural muy bonito y acogedor donde la noche de antes habíamos cenado un numeroso grupo de amigos. Como su nombre indica La Vida de Antes, te transporta a otra época en la que la vida era más sencilla y más pausada.

Y después de todo esto... Seguramente alguien se preguntará ¿por qué razón he regresado a Consuegra?... Pero esto será objeto de otro relato. De momento os invito a acercaros a este mágico lugar manchego. Seguro que algo comprenderéis de la razones de este escrito.